El pastel de espárragos es uno de nuestros favoritos, pero desde que le añado alcachofas nos encanta todavía más. Realza el sabor y se complementan muy bien. En esta ocasión he jugado con el tomate para acompañarlo y el resultado ha sido estupendo. Una salsa de tomate espesa y rica con un ligero toque de esencia de vainilla, un crujiente hecho con la piel, os lo aconsejo para distintos platos queda genial y una gelatina de tomate. El resultado en conjunto, muy agradable.
Para hacer el pastel he utilizado un molde Nordic Ware, para seis pasteles individuales que me había regalado mi amiga Isabel. Quedan perfectos. Espero que os guste.
Ingredientes:
Para el pastel de espárragos y alcachofas:
un bote de espárragos gruesos grande
10 alcachofas o un bote de buena calidad
4 huevos
200 ml de nata líquida
sal y pimienta
Para las texturas de tomate
3 tomates medianos
aceite de oliva virgen extra, sal, pimienta y orégano
unas gotas de esencia de vainilla
media taza de agua y la mima cantidad de azúcar
una cucharadita de café de agar agar
Elaboración
Empezaremos trabajando con los tomates, pondremos una cazuela con agua a hervir y escaldaremos los tomates durante un minuto. Sacamos la piel en trozos grandes que serán los que utilizaremos para hacer los crujientes.
Para hacer los crujientes:
Pondremos en un cazo el agua y el azúcar, cuando se haya disuelto introducimos las pieles del tomate y las bañaremos en el almíbar un par de minutos, sacamos y ponemos en una placa de horno sobre papel sulfurizado. Metemos en el horno a 90 grados hasta que veamos que nos han quedado crujientes, puede tardar unas 2 horas. Reservamos el almíbar.
Para hacer la salsa de tomate:
En una sartén ponemos un poco de aceite y los tomates cortados finamente, añadimos sal , pimienta, orégano y unas gotas de esencia de vainilla. Dejamos que se vaya haciendo lentamente hasta conseguir una salsa espesa.
Para la gelatina de tomate:
En el cazo con el almíbar que habíamos reservado echamos tres cucharadas de la salsa que previamente habremos triturado y dejamos que hierva. Añadimos el agar agar y removemos con fuerza. Colocamos en moldes semiesféricos y dejamos que cuaje en el frigorífico.
Para el pastel de espárragos y alcachofas:
En un vaso grande de batidora echamos los espárragos y las alcachofas ( si fuesen naturales las coceríamos previamente), los huevos, la nata, sal, pimienta y orégano al gusto. Batimos hasta que nos quede con una textura lo más fina posible. Lo colamos para que no nos quede ninguna piel. Echamos en los moldes y horneamos a 180 grados unos 25 minutos o hasta que hayan cuajado. En el tipo de molde que he utilizado lo único que hay que respetar son los diez minutos, una vez que se saca del horno, entonces desmoldar.
Montaje del plato:
En una fuente o plato colocamos el pastel y acompañamos con las tres texturas de tomate, decorando al gusto.
A disfrutar!!